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La casa o Palacio de Lercaro

La casa o palacio de Lercaro fue mandado a construir en 1593 por el teniente general de Tenerife Francisco Lercaro de León y constituye un exponente destacado de la arquitectura civil de las islas. En el exterior destaca su portada, inspirada en el Manierismo Genovés, y el escudo de armas de su primer propietario; en su interior destaca el profuso trabajo en madera, donde sobresalen unos finos paneles de madera labrada con motivos vegetales estilizados que realzan el corredor.
Un palacio del siglo XVI en La Laguna. Museo donde explorar la historia de Tenerife. El Palacio Lercaro fue declarado Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento en 1.983. En el exterior destaca su portada, inspirada en el Manierismo Genovés, y el escudo de armas de su primer propietario; en su interior destaca el profuso trabajo en madera, donde sobresalen unos finos paneles de madera labrada con motivos vegetales estilizados que realzan el corredor.

Museo de Historia y Antropología de Tenerife. La exposición que nos ofrece el Museo nos transportará por la historia de la isla de Tenerife desde la época de la conquista hasta el siglo XX.




Palacio Lercaro

Tal es el caso de Francisco Lercaro de León a quién, casado con Catalina Justiniani y Justiniani, se le debe la construcción del palacio a partir de 1593. Este se levantará sobre el solar inicialmente ocupado por la casa del escribano público Gaspar Justiniano

El inmueble fue vivienda familiar, pero en épocas más contemporáneas tuvo otros usos: albergue militar, aula universitaria, colegio de primera enseñanza, y zapatería, carpintería y fragua. Desde 1993, tras un proceso restaurador, se convierte en museo; siendo actualmente Museo de Antropología e Historia de Tenerife.




En el edificio destaca la fachada de mampostería con cuerpo central de cantería y alero de teja. La portada tiene una pequeña cornisa sobresaliente, sostenida por pequeñas ménsulas, con decoración de aros entre éstas, y el escudo de los Lercaro en su centro. De los extremos de la cornisa arranca un frontón partido que termina en dos elegantes volutas, muy propio de los tratadistas de la arquitectura de Serlio y Vignola. La parte alta prolonga el almohadillado característico que delimita la portada, rematándose el conjunto mediante un frontón abierto y curvilíneo con flameros, que remata en dos roleos enroscados en espiral. Todo ello culmina en una decoración con pináculos en forma de jarrón. Destaca el esgrafiado característico de los palacios genoveses, descubierto durante los trabajos de rehabilitación del edificio. La portada descrita recuerda que Tenerife no fue ajeno al proceso de recepción de la arquitectura clásica difundida desde Italia al resto de Europa, a partir de los tratados de Vitrubio, Serlio y Sagredo.

El lenguaje tardorenacentista-manierista de la portada tiene su prolongación, en primer lugar, en las jambas y dinteles de la puerta del zaguán. En ella se representan unos frescos, aplicados al temple sobre una finísima preparación de yeso que cubre la piedra y que actúa como base, con motivos decorativos muy sencillos, consistentes en arquitecturas fingidas, en las jambas, y guirnaldas en los dinteles.

Atravesando el zaguán, a la izquierda se halla la escalera principal, construida con la misma piedra con la que se edificó el pórtico y las pilastras del patio. Tiene como soporte una bóveda y un arco de medio punto, rematada en su parte superior con una sugestiva solución italianizante de doble arcada de madera. Traspasada la puerta principal se accede al patio central. De las siete columnas que lo rodean, alternan unas en piedra con otras de madera. Destacan, en los antepechos del corredor de la planta alta, unos paneles de madera labrados con motivos vegetales. Igualmente llamativos son los elementos decorativos de las galerías superiores del patio central.

El Palacio de Lercaro es Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento, desde el 29 de abril de 2008.


Enigma Lercaro (La leyenda)


El Fantasma de Catalina. Una curiosidad de este museo gira en torno a la leyenda de la existencia de un fantasma que vaga por sus estancias; se trata del fantasma de Catalina, que algunos suponen que fue la hija de Antonio Lercaro y a la que obligaron a contraer matrimonio con un hombre de avanzada edad, por lo que la joven decidió quitarse la vida arrojándose el mismo día de su boda a un pozo de la parte trasera de la vivienda, el cual se encuentra en la actualidad tapiado.
La leyenda apunta a que el cuerpo de Catalina está enterrado en una de las estancias de la casa, debido a que, al haberse suicidado, la Iglesia se opuso a que recibiera cristiana sepultura en un cementerio. Úrsula Lercaro Justiniani, no dejo testamento, la partida de entierro no especifica nada, y la segunda esposa del viudo se volvió loca.
En los años 90 el cabildo restaura la casa como museo de historia y los vigilantes de las obras comienzan a hablar de ruidos extraños, hasta los actuales del museo. Hay apariciones, ruidos, olores, dolores de cabeza.    
La casa o palacio de Lercaro mapa

Teléfonos: Información: 922 82 59 49/43 - Fax: 922 63 00 13.
Horario: De Martes a Domingo de 9:00h a 19:00h.
Cerrado: Todos los lunes. 24, 25 y 31 de Diciembre; 1 y 6 de Enero.
Entrada general: Exposiciones permanentes:
Domingos gratis.
Dirección:
Museo de Historia y Antropología de Tenerife (Casa Lercaro)
Calle San Agustín, 20 y 22
38201 San Cristóbal de La Laguna - Tenerife. Islas Canarias

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