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La Diosa Chaxiraxi

Era mediados de agosto de 1392

Dos pastores guanches, apacentaban sus rebaños, en la zona de Chimisay, (hoy playa del Socorro, Güimar), quienes, al llegar a la boca de un barranco, notaron que el ganado no avanzaba. Para ver qué era lo que pasaba, uno de los pastores avanzó y vio en lo alto de una peña una imagen de madera como de un metro de alto de una mujer. Portaba una vela en la mano izquierda y cargaba a un niño en el brazo derecho. El niño llevaba en sus manos un pajarito de oro.
Mencey Acaymo
Decidieron acudir al Mencey de Güimar para contarte lo sucedido. El Mencey acompañado de los principales de su reino y otras gentes, acuden al lugar del suceso, quedando asombrados pensando que se trataba de un ser muy superior. La tomaron a hombros, y la llevaron a la casa del Mencey en Güimar, colocándola sobre unas pieles de cabra y oveja, pues era la alfombra que ellos poseían. El lugar se llamaba y se llama Chinguaro.

Uno de los mayores misterios y enigmas de los guanches es, sin duda, la posesión y adoración de una imagen cristiana mucho antes de que la Conquista fuera realizada. Esta imagen apareció entre 1390 y 1400 en las playas de Chimisay (Tymsay, ‘Súplicas’), en el menceyato de Güimar (Wemmar, ‘El Paso’). Era una talla en madera que representaba a una Virgen.

Según la crónica de fray Alonso de Espinosa (1594), la figura aparece a unos 40 metros de la orilla. Este hecho lleva a pensar que fue abandonada por un barco que había recalado en la Isla. El motivo es algo sobre lo que se ha especulado mucho. Algunas teorías hablan de un abandono intencionado con el fin de preparar el terreno para la Conquista.

De todas formas su culto se extendió a toda la Isla, debido sin duda a la identificación de la imagen con un ser supremo ya existente en el panteón religioso guanche.

Los cronistas recogen varias voces para su denominación

Dos pastores guanches encuentran la imagen... y adoraban a Dios, a quien llamaban Guaraxíraxí. y a Santa María después que les apareció la llamaban Chaxíraxí. Y Chaxíraxí, quiere decir, la que carga al que tiene al mundo (Abreu (ca. 1590, III, 13 / 1977: 300-301). Sabido esto por los moradores de las dichas Islas, la comenzaron a tener en grandísima veneración (a la Virgen de Candelaria), llamándola ‘Madre del Sol’ (González de Mendoza 1585)Espinosa (1594: 42v) registra la expresión «Achmayex, guayaxerax, achoron achaman» o «La madre del sustentador del cielo y tierra» para referirse a ella.

Antonio Cubillo (1985) sostiene una curiosa teoría que relaciona el culto a la Virgen con ritos actuales de los tuareg continentales. Dicha teoría es confirmada por el profesor José Barrios García (1996, 1997) en su tesis doctoral, donde relaciona la adoración a la Virgen de Candelaria con un culto relacionado con la estrella Canopo, estrella que sirve como una referencia para la organización de su calendario estelar. Este profesor señala que existen fuentes bien documentadas sobre la importancia de «la estrella del Sur» en el eje cosmológico de la cultura bereber continental, señalando la creencia de que Canopo es la estrella principal del cielo, la más antigua, la madre de todas las estrellas.

ermita de San Blas 4La imagen se alojó en una cueva del barranco de Chinguaro (Ti-n-gwar, ‘(lugar) de residencia o reunión’), para luego ser trasladada a la cueva de Achbinico, actual cueva de San Blas. Espinosa (1594) menciona la existencia de una orden religiosa encargada de su cuidado y culto, además de la existencia bajo la protección de la diosa de un rebaño sagrado compuesto de más de seiscientas cabras, donadas por cada menceyato de la Isla. Hay también evidencias documentales de la celebración de fiestas de redistribución alrededor del panteón de la Virgen, fiestas que se celebraban por la luna de agosto o Beñesmer, donde los guanches hacían competencias de habilidad y fuerza y donde los menceyes de la Isla acordaban una tregua en sus disputas para compartir la carne del ganado sagrado.

Tras la conquista de la Isla, la Virgen fue declarada Patrona de Canarias en 1559 por el papa Clemente VIII. La imagen desapareció tras la Conquista, en el año 1826, cuando un temporal de viento y lluvia la sumergió en el mar. No obstante, quedaron copias de la misma que nos permiten hacernos una idea de su aspecto original, siendo el mayor y mejor facsímil el que perteneció a los Condes de la Gomera, y se conserva hoy en la villa de Adeje.
Los frailes no abandonaron las tareas de búsqueda entre los escombros que quedaban en pie y promovieron la salida de barquillas de pesca a reconocer las costas, si bien el resultado de sus pesquisas fue desalentador. La incertidumbre les llevó a contratar a algunos vecinos con ese objetivo (las cuentas describen el abono de salarios «a los hombres que fueron a ver si descubrían la santísima imagen de Candelaria») y ellos mismos armaron una red con el fin de «buscar la Virgen en la playa, formada con un tramullo viejo que prestó José de Castro». Sin embargo, como explicaba luego el guardián del convento, “nada se consiguió del fin para que se armó esta red, que sólo cogió unos cinco cuchitos y una picuda que me dio de comer el día que fui a juntar leña a las playas para la cal”.
Virgen de Candelaria, (no tan Morena)
virgen_candelaria
La talla original media aproximadamente un metro de altura. Su posición era de pie, con la cabeza recta y mirando al frente. En su brazo derecho portaba a Jesús desnudo, con una paloma en las manos. Sostenía con la mano izquierda un trozo de vela verde, que servía de soporte para otra vela natural, siendo este detalle el que le da el nombre de Virgen de Candelaria (de la candela). Su cabeza estaba desnuda de paños, teniendo un pelo rubio que caía suelto sobre sus hombros. Respecto al color de su piel, un estudio del presbítero José Rodríguez Moure nos revela:
El color carne en las partes de los rostros y manos estaba obscurecido y aparecía muy moreno, explicábase que era, á más de por la acción del tiempo, por el humo de las teas resinosas con la que los guanches se alumbran.

Además, talladas en sus ropajes existían unas extrañas letras cuyo significado aún se desconoce.
Éstas eran:
En la pretina del cuello: ETIEPESEPMERI
En la manga izquierda: LPVRINENIPEPNEIFANT
En la parte inferior de la túnica: EAFM IPNINI FMEAREI
En el cinturón: NARMPRLMOTARE
En el manto, en el brazo derecho: OLM INRANFR TAEBNPEM REVEN NVINAPIMLIFINIPI NIPIAN

Nota
La Cueva de San Blas o de Achbinico, situada junto al mar a unos 400 metros al sur de la Basílica, fue el primer templo cristiano de Canarias ya que acogió la primitiva imagen de la Virgen de Candelaria cuando fue trasladada desde Chinguaro (Güímar). La ermita-cueva tiene 14 metros de largo por 6 de ancho y 5 de altura.Después de la conquista de Tenerife la Cueva de Achbinico fue declarada Iglesia y aquí fueron bautizados los guanches. La pila bautismal original se conserva en la Basílica. En 1526 la Virgen fue trasladada a un primer santuario erigido en el solar de la actual Basílica. En 1530 se pone en la cueva la imagen de San Blas; por lo que la cueva-ermita toma el nombre de este Santo. En 1789 un incendió destruyó el templo primitivo y la Imagen fue trasladada de nuevo a la Cueva de San Blas hasta 1803 en que es devuelta a la Basílica.

La Virgen de Estévez

Tras la desaparición de la imagen original, se encargó una nueva talla al escultor orotavense D. Fernando Estévez, quién hizo una interpretación libre de la anterior imagen, dándole un aspecto “más que moreno”. Estévez concibió el tallado del cabello con un tratamiento usual y algo somero, configurando una solución que reiteran esculturas contemporáneas como la Virgen de Candelaria de Tinajo.

La semejanza advertida entre ellas supera la mera coincidencia formal y, a pesar de las grandes diferencias que ofrecen (técnica y policromía), resultan coincidentes al crear una variante en sus figuraciones femeninas. Las dos obras plantean que en torno a 1825-1827 Estévez experimentaba en la búsqueda de un prototipo más elaborado, lejos ya del clasicismo anterior y próximo a experiencias que evidencian la Virgen de Rosario de Santa Cruz de La Palma (1834) o la Inmaculada de La Laguna (1847), reflejo de una idealización formal que lo aproxima a expresiones de tinte romántico.

Pero donde el tratamiento convencional resulta innegable es en la escultura del Niño Jesús, acorde en todo a un modelo que el artista adoptó cuando completaba figuraciones más complejas (generalmente imágenes marianas y de San José) o enriquecía iconográficamente grupos escultóricos de mayor calado (versiones conocidas de San Pedro papa en La Orotava y La Gomera).

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