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La Emigración Canaria a Venezuela (siglos XVII, XVIII, XIX, XX)

Emigrantes canarios a Venezuela
Oficialmente se dice que la época de mayor emigración fue la década de los años cincuenta, y en especial para el canario que tuvo motivaciones especiales, terminada la Guerra Civil (1936-39). Comenzó la Segunda Guerra Europea, y terminada ésta, el bloqueo impuesto a Franco por las naciones vencedoras.
Consecuencia de la marginación, se vivieron años trágicos y de incertidumbre en el Archipiélago y la válvula de escape, como tantas veces en épocas anteriores fue ir más allá, a la promisora Venezuela.
El descubrimiento del petróleo, los nuevos precios obtenidos a través de países Exportadores de Petróleo (OPEP) y el optimismo que se respiraba en el país con un futuro prometedor, llevó una ingente cantidad de canarios a la tierra de Bolívar, que apenas tenía un siglo de independencia y fue meta de ilusiones y lugar donde se rehabilitó el isleño en trabajo e incluso hasta en fortuna, que si bien no era cuantiosa, fue la base de un progreso muy perceptible en Canarias con las ayudas del flujo de divisas a los familiares.

LA EMIGRACIÓN A VENEZUELA EN LOS SIGLOS XVII Y XVIII

Mapa del Venezuela del siglo XVIIA partir de 1670 la emigración presenta un carácter masivo y familiar. Tras un siglo y medio de crecimiento se dan síntomas de crisis. La falta de salida del vidueño canario, un vino blanco de mesa, tras la emancipación de Portugal en 1640, cuyas colonias eran su mercado preferente, arrastra a numerosas familias isleñas, particularmente de Tenerife hacia tierras venezolanas y cubanas. Se habla de sobrepoblación.

La elite canaria, acusada de basarse su régimen privilegiado de comercio con América en el contrabando de productos europeos, comienza a hablar de llevar a familias canarias a los territorios vacíos del Caribe para evitar la pérdida de tal tráfico mercantil. 


La ocupación de Jamaica por los ingleses, la del oeste de Santo Domingo por los franceses y la de las Guayanas lleva a la Corona a plantearse esa alternativa para evitar la ocupación de parte de Venezuela o de las Antillas mayores. Se pacta con la Corona la Real Cédula de 1678 por la que debían ser trasladadas a tales lugares por los navieros canarios 50 familias por cada mil toneladas de comercio a cambio de no pagar el impuesto de avería. 


Sin embargo el objetivo era la obtención de una compañía privilegiada que nunca llegará. Hasta el Reglamento del comercio canario-americano de  1718 la Corona no asume los costes reales de ese traslado y  fundación de nuevos pueblos. Por ello serían generalmente particulares canarios o peninsulares a cambio de privilegios los promotores de tales iniciativas pobladoras, aunque el grueso de los emigrantes a Cuba y Venezuela lo hará por su propia cuenta. 


cacaoLa irrupción del cacao como producto de exportación y la pacificación y el control de Los Llanos favorecen la instalación definitiva de familias canarias en la región central de Venezuela. 


En Caracas y La Guaira de fines del siglo XVII comienza a establecerse una importante colonia. Se calcula que representan entonces más de un 90% de los casamientos de inmigrantes blancos y un 16% del total, número que es mucho mayor si se tiene en cuenta que la gran mayoría se casaron y tuvieron hijos antes de emigrar. 


La agricultura de subsistencia y la ganadería les lleva a fundar pueblos en los altos del Valle de Caracas como Los Teques, Macarao, San Antonio de los Altos o La Vega. Frutales como el membrillero o el duraznero y cultivos como el maíz o la yuca los esparcen por doquier. Extienden el culto de la Candelaria en todos los rincones. Pero no sólo contribuyen a la agricultura, constituyen la mayor parte de los pulperos o mercaderes. Su presencia se encuentra desde la cúspide con gobernadores como Ponte y Hoyo o Bethencourt y Castro hasta artesanos mulatos y esclavos, de servicio o de plantación. Hasta en las bellas artes se puede hablar de una auténtica escuela canaria que pone su sello en la escultura, la pintura o la fundición. 


Pueblo enteros de Tenerife como Buenavista, El Sauzal o Vilaflor se vacían, pero no sólo en el Valle de Caracas, en el Yaracuy fundan San Felipe e impulsan una agricultura cacaotera realizada mayoritariamente por hombres libres. En Los Llanos fundan la punta de lanza para la colonización San Carlos Cojedes, que culminarán más tarde con la de Calabozo, abriendo el camino a la penetración exterior, que culminará en la segunda mitad del XVIII. 


Mapa con las provincias en las que se hallaba dividida administrativamente Venezuela durante el siglo XVIIIEn Aragua se extienden por La Victoria y Maracay. Desde San Sebastián de Los Reyes se proyectan hacia Villa de Cura y San Juan de Los Morros. En Barlovento inician como pequeños cultivadores de cacao la colonización de Curiepe y Panaquire, que completarán en la segunda mitad del XVIII con la del Guapo y Río Chico. 


Otro tanto cabe decir en Barquisimeto y Guanare. En Maracaibo milicianos y familias son desplazadas para colonizar su interior. Pero sólo es efectiva cuando un empresario particular emprende con ellas la de Perijá. En Oriente son llevados a Cumaná y Cumanacoa, pero se quedan allí porque fracasa su colonización interior. Sólo la de Concepción del Pao es exitosa. Otro tanto ocurre con Upata, que abandonar tras ser incendiada por ataques británicos. Sólo en la segunda mitad del XVIII podemos hablar de una expansión colonizadora más efectiva. 


Entre las empresas que comerciaban con América en el siglo XVIII destacó la Real Compañía Guipuzcoana de CaracasEse auge, con el tráfico con México y el contrabando como punta de lanza, choca bien pronto con la Corona que crea para contrarrestarlo la Compañía Guipuzcoana. Los canarios se sienten golpeados por su control  que perjudica esencialmente a los pequeños cultivadores. La rebelión estalla en 1741 en San Felipe Yaracuy y tiene su expresión más señera en 1749 con la del herreño Juan Francisco de León. Su derrota es la advertencia más seria a los campesinos que ven cerrada su conversión en hacendados. La colonización interior es su única alternativa. Es la época en que predomina la emigración de varones en Los Llanos o Oriente para roturar nuevas tierras como Chaguaramas, Ospino o San Jaime en Los Llanos o Nueva Palencia  o la Piragua en el Oriente. 


El éxito de la colonización interior lleva de nuevo a fines del siglo XVIII, en vísperas de la independencia, al renacimiento de la emigración familiar. El café es su aliciente. La independencia,  consecuencia ineludible del vacío que supuso la invasión napoleónica, fue antes que nada una guerra social en la que canarios de la élite y del pueblo llano se expresaron como venezolanos, porque para ellos eran criollos. Si bien al principio todos los espectros sociales la apoyaron, su carácter oligárquico mostró la desafección de las clases bajas que simpatizaron con la contrarrevolución. Pero con los llaneros al mando de Páez volvieron de nuevo a la causa independentista, como el conjunto de las clases bajas venezolanas.

LA EMIGRACIÓN A VENEZUELA EN EL SIGLO XIX

emigrantes canariosEn 1831 el Presidente Páez llama a los canarios en exclusiva a poblar los fértiles campos venezolanos como sustitutos de los esclavos. Una corriente migratoria de familias canarias se estableció  especialmente en los años 40. Su influencia fue tan decisiva que jugaron un papel crucial en la Guerra Federal. 

Tras la paz vivió su época dorada en el Gobierno de Guzmán Blanco. El auge cafetalero y la crisis bélica cubana la favorecieron en una etapa de grave depresión en Canarias tras el crac de la cochinilla. La trascendencia de ese contingente fue tal que entre 1874 y 1888 de los 20.827 inmigrantes registrados 14.403 eran isleños. 


En el último decenio del siglo, a pesar de la crisis cafetalera desde 1893, siguieron acudiendo para huir del servicio militar por la Guerra en Cuba. Serán los años en que Secundino Delgado publique El Guanche.

LA EMIGRACIÓN RECIENTE A VENEZUELA

La emigración a Venezuela volvió a reactivarse a raíz del crac del 29, que cerró las puertas a la migración de Cuba. Con la Guerra Civil Española un grave período de crisis y autarquía se abrió sobre las islas, del que no se saldría hasta los años sesenta. Pero entre 1936 y 1946 la migración estuvo prácticamente interrumpida. Se limitó a algunos prófugos políticos. 

Pero desde el año 1948, ante las serias dificultades que impuso la España franquista a la migración con trámites penosos y costosísimos, nació la llamada época de los barcos fantasmas. En ella la flota pesquera canaria se destino al traslado de inmigrantes clandestinos  en tales barcos de vela . 


barco emigrantesEntre ese año y 1952 se calcula que la efectuarían unos 8.000. Fue sin duda uno de los episodios más dramáticos y épicos del afán de los canarios por llevar a la Nueva Arcadia Prometida, en las que navíos con una disponibilidad máxima de 50 personas llegaron a transportar 286. Fue tal el escándalo y la repercusión que tuvo en Venezuela que Pérez Jiménez presionó a Franco para reducir el 19 de agosto de 1950 los trámites migratorios. Nació así la época de las puertas abiertas. 


Se calcula que entre 1951 y 1958 entraron en el país más de 60.000. Con la caída de Pérez Jiménez se abre la de de la reconstrucción familiar. Las mujeres pasan a ser el 60% de los emigrantes. La última etapa dorada de esta migración serán los años 70. La crisis del 73 en Canarias y la última época dorada del petróleo con su subida constante que permitió triplicar el presupuesto y nacionalizarlo, llevó a numerosos inmigrantes, generalmente jóvenes, parientes de los ya establecidos, a arraigar allí. 


La contribución de los canarios a la modernización venezolana fue decisiva en el ámbito de la agricultura. Sectores como el tomate, el plátano, la cebolla o la papa le deben a ellos en buena medida su activo protagonismo. Regiones como las de Barquisimeto, Valle de Pascua, Orituco o Coro vieron reformadas sus estructuras agrarias con la apertura de pozos y la generalización del regadío. Pero no fueron sólo agricultores, también jugaron un papel en la industria, el comercio y el sector financiero. En la distribución al por mayor de productos agrícolas su hegemonía en mercados como el de Coche fue nítida.


Ver También:



Manuel Hernández González
Profesor Titular de Historia de América
Universidad de La Laguna – Tenerife
La Emigración Canaria a América a través de la Historia

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