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Fray Marcos Alayón - (Icod, Tenerife, ¿? - Los Realejos, Tenerife, 1761)

POETA Y DRAMATURGO

Orden de San Agustín    Lo que sabemos de la vida y obra de este religioso agustino, poeta y autor de textos teatrales de carácter popular viene de Viera y Clavijo, del padre Gregorio de Santiago Vela [1913:79], de la Biobibliografía [I, 83-85], o de las referencias de otros  canarios de su época y posteriores a él: Marqués de San Andrés y Vizconde de Buen Paso, amigo de Alayón, Graciliano Afonso, Fernando de la Guerra,  Pereira Pacheco, o bien María Rosa Alonso. Con lo que podemos decir que nació en Tenerife, aunque se ignora la fecha, y que murió en edad avanzada, hacia 1761, en el Convento del Realejo. Agustino, ejerció el cargo de Definidor de su provincia. Buen predicador y mejor poeta. Compuso el auto sacramental El rey de los Cielos adorado en la tierra, Las elegías en octavas rimas a la gran quema de Garachico en la noche de San José de 1697, la Paráfrasis del Salmo cincuenta en verso castellano (que escribió a una religiosa), las poesías sueltas que dedicó al Vizconde de Buen Paso y el manuscrito que contiene nueve piezas dramáticas y un Te Deum laudamus. La atención del teatro de Alayón hay que dirigirla, pues, a ese manuscrito, copia de Antonio Pereira y Ruiz (Poesías de Fray Marcos Alayón) que se encuentra en la Biblioteca de la Universidad de La  Laguna (En la Biobibliografía de A. Millares Carlo se describe el manuscrito y se aclara que el Museo Canario de Las Palmas posee copia de Agustín Millares Torres, manuscrita en 1878). María Rosa Alonso editó en 1946 dos - Loa para la Noche de Navidad y Juguete de la adoración de los pastores- de las nueve obritas del ciclo navideño de la adoración de pastores contenidas en el manuscrito de Pereira y Ruiz. Fray Marcos Alayón es un autor que se encuentra en el cruce de dos siglos, el del  Barroco y el de la Ilustración, para adentrarse en un tipo de representación popular de tema navideño que entronca, con el teatro español del quinientos.
    Al ser el teatro de Fray Marcos Alayón una forma muy apegada a la realidad insular, con todos los ingredientes propios del teatro religioso y popular cuyo ascendente hay que situarlo en Gil Vicente y en la tradición del ciclo de la Adoración de pastores y de Reyes, los versos del tinerfeño están impregnados de referencias a la toponimia y a arcaísmos con un alto valor expresivo, pues la finalidad es arrancar la risa del público en tanto que producir un acercamiento mayor con la representación religiosa.
    En el Auto famoso “Los mejores peregrinos”, compuesto por tres actos, aparecen tanto alegorías como personajes propiamente humanos: La Virgen, San José, Poder Divino, Luzbel, Pecado, Música, Borrego (villano) y los pastores Richelo y Pascual. La figura tradicional del gracioso descansa en el villano y a su través encontramos los más abundantes recursos del habla coloquial. Son, por tanto, pastores y personajes de ciudad enteramente delimitados por un carácter real; no son meros pobladores de un mundo idealizado, muy propio del clasicismo dieciochesco. Se nos aparecen como personajes enraizados en la tradición de Gil Vicente y emparentados con la poesía tradicional castellana. Tal y como criticaban los autores ilustrados que tomaron parte en la polémica sobre los autos sacramentales en el siglo XVIII, en esta pieza podemos observar la denostada mezcla de lo cómico y lo serio, y paralelamente, de lo profano y lo sagrado. Vemos así, también, en palabras de Luzán, la puesta en escena de una “doble fábula”, que sólo admite  para la comedia. La “fábula” protagonizada por los “pastores” y “villanos” es la situada en el nivel de lo profano y lo cómico. Así, los mejores peregrinos (la Virgen María y San José) y el Poder Divino por un lado, y Luzbel y el Pecado por otro pertenecen al nivel de lo sagrado y lo serio.
    En Coloquio gracioso para la Navidad de N.S. Jesucristo, los personajes, Pascual, Dantheo, Ginés, Menga, Bartola, Jila, pertenecen a la tradición popular; muestran distintos gradientes cómicos y de rusticidad. Ahora será la figura de Pascual la que manifieste en mayor medida esa vertiente, sin perder de vista que a veces se “acaba en palos”, con ese tono farsesco con que se resuelven algunas escenas de los sainetes del siglo XVIII. La obra presenta desde el comienzo un planteamiento tópico: se dice que los personajes van hacia Belén. Tras esto Pascual, personaje que inició el canto y esta pieza, enfadado le cuenta a Dantheo la causa de su enojo. Le dice que tres meses después de su boda su esposa dio a luz a un niño. Sin embargo, enfermó y así, él dispone una romería, pues sabía que en la Iglesia había un bello nacimiento, para que Dios le ayude. Con todo ofrece una loa para satisfacer sus promesas. Hacia la conclusión, como en las piezas populares del XVI, danzan y cantan las letras con las que se abrió la obra. Bartola sugiere cantar villancicos para celebrar el nacimiento. Entran en la sacristía y Menga comienza el juego de las prendas propuesto por Bartola. En esta parte de la breve acción, Alayón demuestra sus habilidades de autor: El juego lo plantea Menga de tal manera que cada uno de los pastores llevará el nombre de uno de los elementos: aire, tierra, fuego, cielo y agua.

    En el Juguete de los pastores dormidos, cuyos personajes son Un Ángel, Blas, Pascual, Bartolo, Gil y Perote, encontramos muestras líricas de la poesía tradicional, como el villancico y otras formas de raíz popular: [Música. «Cantad Pastocillos / alegres contentos / al recién nacido / tocad instrumentos / y taña la flauta / sonaja y pandero»].

    Uno de los problemas que tenemos es la falta de referencias sobre las representaciones que se ejecutaban de las obras de estos celebrados ingenios canarios. Sin embargo sí sabemos que la Loa de Adoración de Reyes para la noche de Navidad de Fray Marcos Alayón se representó el 6 de enero de 1773 en casa de don Cesáreo de la Torre. Según Lope de la Guerra en sus Memorias, después de esa ocasión se volvió a representar el auto de M. Alayón.

Valoración y alcance de la obra de Fray Marcos Alayón
    Fray Marcos Alayón no es una excepción dentro del panorama de la España de mediados del setecientos. Pese al cambio de dinastía y a la muy pronta intervención estatal en la cultura con la creación de la Biblioteca nacional (1712) o la Real academia de la lengua (1713), formas y temáticas barrocas dominan la literatura de los primeros decenios, tanto en el teatro, con autores como Antonio de Zamora (1662?-1728) o José de Cañizares (1676-1750), continuadores de la escuela calderoniana, como en la poesía, que tiene sus máximas figuras en Eugenio Gerardo Lobo (1679-1750), Alfonso Verdugo, conde de Torrepalma (1706-1767), y José A. Porcel (1715-1794).
    Todavía Alayón es un autor parcialmente conocido, pues en el manuscrito, copia de Antonio Pereira y Ruiz, aún se encuentran ocho piezas inéditas.  Constituye el corpus más característico del teatro canario del siglo XVIII, exceptuando la obra de los autores mayores como los Iriarte, y dentro de lo que podemos llamar la sensibilidad de entre siglos, esto es, el Barroco y el Siglo de las Luces.
    Si exceptuamos la recopilación biobibliográfica que recoge A. Millares Carlo de Marcos Alayón o la edición que María Rosa Alonso ha preparado sobre dos piezas de la obra del fraile y alguna que otra muestra antológica, como la de A. Sánchez Robayna en 1983,  el interés de los estudiosos por este autor tinerfeño ha sido más bien escaso. Sin embargo, hace unos años ha tenido la fortuna de ser representado el Juguete del Alcalde por el Compañía Troys Teatro, después de que esta pieza casi durmiera el “sueño de los justos”. Felizmente, vio la luz y, a su través, escuchamos las voces de esos pintorescos personajes que con tanta certeza y gracia pinta este agustino de atinado juego escénico y habilísimo tejedor de una trama simple y divertida.
    Por tanto, la obra de Fray Marcos, como ya hemos comentado, es una producción que se sitúa en el cruce de dos siglos: el Barroco y la Ilustración. Y a la luz, por supuesto, de las polémicas literarias de la época. También hay que ubicarlo dentro, , de una de las más importantes tradiciones teatrales en  las Islas Canarias, el teatro breve español y los autores canarios de los siglos XVI y XVII.
Biblioteca Nacional (1892)
Selección de textos de Fray Marcos Alayón

[CUATRO OCTAVAS RIMAS]
A impulso de pueriles inquietudes
un tizón encendido fue volando,
dio en una casa, cuando las quietudes
del sueño al cuerpo treguas está dando;
de este tirano las solicitudes
cautelosas en ella van labrando;
prendióse, pues, el fuego, ¡qué desdicha!,
y empezó a arder la casa sobredicha.
Salen sus dueños llenos de temores
dando voces por calles y por plazas,
empiezan de campanas los clamores,
asústase el lugar, tiemblan las casas,
salió la gente ya con sus temores,
con sus respiraciones muy escasas,
todo es llanto, congoja, sentimiento,
confusión, pasmo, horror y desaliento.
El céfiro soplaba diligente,
que inspirándole alientos al tirano
dos largas calles corre prontamente,
devora y quema sin remedio humano.
Era tal el conflicto, que presente
creían ya el juicio soberano,
siendo la tribulación y la agonía
imagen viva del tremendo día.
¿Viste el volcán furioso que con ira
arroja municiones de centellas?
¿Viste el Vesubio, que iracundo tira
globos de fuego contra las estrellas?
¿Viste a la triste Troya que respira
horribles llamas por sus torres bellas?
Pues así Garachico, ciertamente,
era volcán, Vesubio y Troya ardiente.
[Fragmento, Las elegías en octavas rimas a la gran quema de Garachico en la noche de San José de 1697, Las Palmas de Gran Canaria, Museo Canario, Varios, tomo VI, pp. 57-75]                
Aparece Luzbel en una gruta como dormido.
El Pecado  Hastío infeliz trémulo lucero,
      Casi apagada antorcha
      Luz perdida
      Sol eclipsado, lóbrego bracero
      Planeta infortunado en tu caída       5
      Marte vencido, trágico guerrero,
      Capitán de milicia fementida
      Campeón notado ya sin fama
      ¿Cómo duermes? Despierta.
Luzbel  ¿Quién me llama?  Sale          10
El Pecado ¿Cómo durmiendo?
Luzbel. Nunca me he dormido.
El Pecado ¿Cómo en sosiego?
Luzbel Nunca he sosegado.
El Pecado ¿Cómo en quietud?            15
Luzbel Jamás en mí la ha habido.
El Pecado ¿Cómo en tal suspensión?
Luzbel Nunca la he logrado.
El Pecado ¿Pues qué pasmo es este no advertido?
      No es quietud, suspensión, sosiego, o sueño.   20
Luzbel No es sino ira, rencor, horror y ceño.
El Pecado Esa saña, orgullo, esa fiereza
      Es lo que mi coraje en ti buscaba:
      No se entibie ese ardor con tu pereza:
      Ahora sí que mi furor te alaba,       25
      Que se postre un valor de un fiel soldado
      A vista de un caudillo acobardado.
[Fragmento del comienzo de la Primera Jornada del Auto famoso los mejores Peregrinos, ms. del Prebendado Pachecho, Biblioteca de la Universidad de La Laguna]

TE DEUM LAUDAMUS
A ti alabamos Supremo
    Dios de Majestad inmensa,
    y único excelso Señor,
    nuestra humildad te confiesa.
A ti sin tiempo principio,
    todo el orbe de la tierra
    eterno Padre del Verbo,
    adora, sirve, y venera.
A ti el Ángel, Cielo, y todas
    las potestades supremas,
    Querubines, Serafines,
    Santo, Santo, Santo alternan.
El lucido hermoso espacio,
    de los Cielos y la tierra,
    la Majestad de tu Gloria,
    Dios de Sabaot te llena.
El Apostólico Coro,
    y el número de Profetas
    con los Mártires alaba,
    tu incomprensible alteza.
La Iglesia Santa difusa,
    por el orbe te confiesa,
    Padre, hijo, y Paracleto,
    en una adorable esencia.
Tú, Cristo Rey de la gloria,
    tú, del Padre prole eterna,
    para libertar al hombre,
    en Virgen Claustro te estrechas.
Tú, vencido aquel de muerte,
    fatal estímulo muestras,
    a los creyentes la Gloria,
    que en tu Reino les reservas.
Tú, en la Gloria de tu Padre,
    gozas la honra de su diestra,
    con que elevas sobre todos
    la humana naturaleza.
Juez de vivos, y de muertos,
    nuestra fe viva te espera,
    proporcionando a las obras
    ya el galardón, ya la pena.
A ti pues, Señor rogamos,
    que propicio favorezcas,
    a los que tú redimiste;
    con el caudal de tus venas.
Haz se numeren dichosos,
    entre la feliz caterva
    de tus Santos, que en la gloria,
    contigo triunfantes reinan.
Salva tu Pueblo Señor,
    y la heredad de tu Iglesia,
    con tu bendición divina,
    en fruto Santo florezca.
Ríjalos la Poderosa
    protección, de vuestra diestra,
    y ésta le asegure el logro,
    de una exaltación eterna.
Por cada uno de los días
    te bendice nuestra lengua;
    para que de siglo en siglo,
    tu nombre alabado sea.
Misericordia Señor
    tened de nuestra miseria
    misericordia pedimos,
    a quien es todo clemencia.
Venga tu misericordia
    sobre nosotros y sea
    nuestra segura esperanza,
    el trono donde se asienta.
En ti Señor espero,
    mi confianza verdadera,
    no le permitáis desliz,
    a la confusión eterna.
[En ms. del Prebendado Pachecho, Biblioteca de la Universidad de La Laguna]

Obras de Fray Marcos Alayón:
«POESÍAS» del M. R. P. Fray Marco Alayón, del orden de San Agustín, Difinidor y condecorado su provincia de Canarias. Natural de la Ysla de Tenerife [Copia manuscrita del Antonio Pereira y Ruiz, depositada en la Biblioteca de la Universidad de La Laguna.]. Estas Poesías contienen: Auto famoso de los mejores peregrinos, Te Deum Laudamus, Coloquio gracioso para la Navidad, Loa Dedicatoria para la Navidad de Nuestro Señor Jesu-Cristo, Loa de Adoración para la Noche de Navidad, Loa al Nacimiento de Nuestro Redentor, Juguete del Alcalde, y Juguete de los Pastores Dormidos;  MILLARES CARLO, Y M. HERNÁNDEZ SUÁREZ: BIOBIBLIOGRAFÍA DE ESCRITORES CANARIOS (SIGLOS XVI, XVII Y XVIII), LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 1975, VOL. I, PP. 83-85; María ROSA ALONSO publicó del manuscrito de Pereira y Ruiz la Loa para la Noche de Navidad  [46 v. -50 v.] y el Juguete de la adoración de los pastores [50 v.- 56 v] en el folleto Floresta de poesía canaria, suplemento al núm. 76 de Revista de Historia, Fac. de Filosofía y Letras de la Universidad de La Laguna, Colección Teide, nº 2, 1946. Nota preliminar de M(aría) R(osa) A(lonso); Andrés SÁNCHEZ ROBAYNA, MUSEO ATLÁNTICO, SANTA CRUZ DE TENERIFE, INTERINSULAR CANARIA, 1983, PP. 76-81.
Bibliografía:
J. VIERA Y CLAVIJO: «BIBLIOTECA DE AUTORES CANARIOS» EN SU NOTICIAS DE LA HISTORIA GENERAL DE LAS ISLAS CANARIAS, EDICIÓN DE ALEJANDRO CIORANESCU, SANTA CRUZ DE TENERIFE, GOYA EDICIONES, 1967 [6ª EDICIÓN], P. 400;  GREGORIO DE SANTIAGO VELA, ENSAYO DE UNA BIBLIOTECA IBEROAMERICANA DE LA ORDEN DE SAN AGUSTÍN, TOMO I, MADRID, 1913A. MILLARES CARLO, Y M. HERNÁNDEZ SUÁREZ: BIOBIBLIOGRAFÍA DE ESCRITORES CANARIOS (SIGLOS XVI, XVII Y XVIII), LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 1975, VOL. I, PP. 83-85;  MARÍA ROSA ALONSO, FLORESTA DE POESÍA CANARIA. FR. MARCOS DE ALAYÓN  [SUPLEMENTO AL NÚM. 76 DE REVISTA DE HISTORIA], LA LAGUNA, 1946; Andrés SÁNCHEZ ROBAYNA, MUSEO ATLÁNTICO, SANTA CRUZ DE TENERIFE, INTERINSULAR CANARIA, 1983; Rafael FERNÁNDEZ HERNÁNDEZ, Teatro Canario de los siglos XVI al XX (vol 1), Las Palmas de Gran Canaria, Edirca, 1991, 2 vols.; Jorge RODRÍGUEZ PADRÓN, “Marcos de Alayón” en Primer ensayo para un Diccionario de la Literatura en Canarias, Colección Clavijo y Fajardo, Canarias, Viceconcerjería de Cultura y Deportes, Gobierno de Canarias, 1992, p. 17; Luis ALEMANY COLOMÉ, , El teatro en Canarias. Notas para una historia, Santa Cruz de Tenerife, Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, 1996; Rafael FERNÁNDEZ HERNÁNDEZ, «El teatro en el siglo XVIII. Teatro y autores canarios del Siglo de las Luces», Historia Crítica. Literatira Canaria, vol. 2, Siglo XVIII, Yolanda Arencibia (ed.), Las Palmas de Gran Canaria, Cabildo Insular de Gran Canaria, 2003, pp-235-315.
13 ALAYÓN, Fray Marcos (Icod, Tenerife,  ¿? - Los Realejos, Tenerife, 1761)


Autores Tinerfeños del Norte de La Isla

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