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Cesar Manrique - Trayectoria como Arquitecto

Trayectoria como Arquitecto
La Cueva de los Verdes - LanzaroteLa naturaleza fue la referencia fundamental del arte y de la existencia del arquitecto César Manrique. Su isla natal, su creación.
Lanzarote, también conocida como "la isla de los 100 volcanes" ya que 300 conos volcánicos configuran su extraña geografía. Muy cerca de la costa de África, (a sólo 120 km.) y con un ancho máximo de 21 km. la isla es un gran edificio volcánico constituido, sobre una base inestable, por sucesivas erupciones. Se dice que montañas de fuego inundaron de lava la isla formando paisajes muy atractivos, como los Jameos del Agua o La Cueva de los Verdes.
“Vivimos tan corto espacio de tiempo sobre este planeta que cada uno de nuestros pasos debe estar encaminado a construir más y más el espacio soñado de la utopía. Construyámoslo conjuntamente, es la única manera de hacerlo posible”, sostenía Manrique.

Jameos del Agua - Lanzarote
Arte y Naturaleza
Casa Museo Monumento al Campesino se encuentra ubicada en la poblacin de Mozaga del municipio de San Bartolom, en el centro geogrfico de la isla de LanzaroteEste hombrecillo, que fue pintor, escultor, arquitecto, urbanista y paisajista, hizo de su isla natal un lugar muy particular. En Lanzarote, Manrique consigue un perfecto equilibrio entre la exultante naturaleza volcánica y el arte. Hasta puede afirmarse que la isla fue hecha por él.
Manrique inculcó en la gente (y en el gobierno) la importancia de respetar el tradicional estilo de la isla. Siempre incluía esculturas en sus intervenciones paisajísticas y arquitectónicas. Así, restauró la Casa Museo, un antiguo caserío que simboliza su idea de mantener y rescatar el estilo arquitectónico de la isla: fachadas blancas, marcos de madera verdes y formas redondeadas.
Su propia casa, hoy convertida en la Fundación César Manrique, es una fiel manifestación de su deseo de vivir con la lava.
Fundacin Cesar ManriqueEn el Taro de Tahiche, edificada sobre una colada volcánica de la erupción ocurrida en la isla durante 1730 y 1736, aprovecha, en el nivel inferior, la formación natural de cinco burbujas volcánicas para configurar un espacio habitable.
Pero es en sus intervenciones arquitectónicas en los jameos donde Manrique se expresa con maestría. “Jameo” (dicta el diccionario de la isla) es la palabra usada para designar la parte de un tubo volcánico de la que se ha derrumbado el techo por el peso o a causa de la acumulación de gases y tras lo que suele quedar una oquedad circular y abierta a la luz.
En dos de estos orificios y en el tramo de canal de lava, existente entre ellos, construyó este arquitecto el centro turístico “Jameos del agua”, el más bello ejemplo de la conjunción arte - naturaleza que caracteriza su obra.
Jameos del Agua LanzaroteEn su interior hay un lago natural, regulado por el agua del mar, donde habitan los jameítos, una especie de cangrejos minúsculos, albinos y ciegos, imagen que aprovecha el artista como símbolo plástico del lugar. En el Jameo Grande se ubica un auditorio, frente a una piscina de aguas color esmeralda, que contrasta exquisitamente con el negro de las rocas. El escenario se ubica en el interior de una sección del tubo volcánico, que discurre a lo largo de varios kilómetros hasta el mar, dotando al lugar de una sonoridad sin precedentes.
Un restaurante, un bar y una pista de baile, se ubican en el Jameo Chico, unido por un pasillo lateral al Jameo Grande.


Cristal y Roca
El Mirador del Río, diseñado en 1973, fue una de las creaciones de mayor valor e interés del arquitecto. Si bien pareciera que el edificio está excavado en la roca, en realidad está cubierto por ella. Es un pequeño edificio construido de cristal y roca que se integra perfectamente a la ladera de un volcán, abriendo sus visuales hacia un majestuoso paisaje conformado por un brazo del mar y las escarpadas cumbres de los volcanes. El Mirador del Río ofrece varios puntos para observar el paisaje: un ventanal circular situado en el interior y frente al mar; un pasillo exterior que rodea la edificación; y una terraza superior que corona el edificio y a la que se accede desde una escalera caracol.
En la zona del Parque Nacional de Timanfaya diseña un restaurante mirador, convirtiendo el edificio en un elemento más del paisaje. Las anomalías geotérmicas que caracterizan el paisaje del parque - altas temperaturas, próximas a 600º, a menos de 10 m. de profundidad- son exaltadas por el arquitecto. En el restaurante El Diablo, se aprovecha el calor interior de la tierra para cocinar las comidas típicas.
Construye un auditorio en la Cueva de los Verdes, una sección de siete kilómetros de túnel, un canal abierto en el subsuelo por una colada de lava procedente de erupciones de un volcán. La sonoridad del espacio se completa con magníficos efectos de luz y color sobre las rugosas paredes de roca negra.
Pocos espacios de la naturaleza se han visto tan comprendidos por un arquitecto como ocurre en Lanzarote. Manrique no sólo supo respetarla sino exaltarla a su máxima exponencia.
 
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