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El Drago (Dracaena Draco)

Savia roja, llamada sangre de dragón


Dracaena draco, el Drago, es una especie vegetal típica del Bosque seco mediterráneo y matorral suculento de acacias y erguenes presente en la Macaronesia, particularmente de las Islas Canarias, pero cuya mayor población se encuentra en el oeste de Marruecos. Existen parientes muy cercanos en el este de África y en algunas islas del océano Índico. El Drago se considera, según una ley del Gobierno de Canarias, el símbolo natural de la isla de Tenerife.

Los primitivos canarios aprovecharon las virtudes curativas de la Sangre de drago, nombre dado a la resina de este árbol que tenía un característico color rojo, aunque no se especifican enfermedades concretas para las que se utilizaba; se sabe sin embargo que mezclada con manteca animal era empleada para obtener un tinte de color rojo.

Reino
 Plantae
Familia
 Asparagaceae
Subfamilia
 Nolinoideae
Género
 Dracaena
Nombre Científico
 Dracaena Draco
Nombre Común
 Drago, Dragón, Dragonero, Drago De Canarias, Árbol De La Sangre Del Dragón, Árbol Gerión, Zarzaparrilla
Origen
 Islas Canarias, Cabo Verde, Marruecos, África Tropical, Arabia

CARACTERÍSTICAS 
Esta planta de lento crecimiento (puede tardar una década en crecer 1 m) se caracteriza por su tallo único, liso en la juventud y que se torna rugoso con la edad. Es el único árbol del mundo cuya savia es de color rojo y no blanco. El tallo no presenta anillos de crecimiento, por lo que su edad solamente se puede estimar por el número de hileras de ramas, ya que se va ramificando después de la primera floración, aproximadamente cada 15 años. La planta de apariencia arbórea, está coronada por una densa copa en forma de paraguas con gruesas hojas coriáceas de color entre verde grisáceo y glauco, de 50 a 60 cm de longitud y unos 3 ó 4 de anchura. Puede alcanzar más de 12 m de altura.
Las flores, que surgen en racimos terminales, son de color blanco.
Los frutos carnosos, de entre 1 a 1,5 cm, son redondos y anaranjados.

Normalmente los podemos encontrar entre los 100 y los 600 metros de altitud, en el llamado bosque termófilo, aunque también se utilizan ejemplares jóvenes para decorar los jardines o paseos municipales de las islas, así como los jardines particulares.

DISTRIBUCIÓN
El drago se distribuye por algunas islas del archipiélago canario y en Cabo Verde, además de una zona continental en Marruecos.
El ejemplar de drago canario más famoso es el llamado drago milenario de Icod de los Vinos, en Tenerife, aunque actualmente se estima que su edad real oscila entre los 500 y los 600 años. Otros ejemplares muy conocidos son el drago de Pino Santo en el municipio de Santa Brígida (Gran Canaria), el de Sietefuentes en Los Realejos (Tenerife), el de Tacoronte (Tenerife) y los dragos gemelos en Breña Alta (La Palma). 

Precisamente en esta última isla, en Garafía, se encuentra la mayor concentración de dragos del archipiélago. Históricamente también era conocido un gran drago en La Orotava (Tenerife), dentro los jardines de la casa Franchy, pero fue abatido en 1867 por un vendaval, conservándose sólo una fotografía de dicho ejemplar.

CURIOSIDADES
Recientemente ha sido descubierta una nueva especie de drago, Dracaena tamaranaeen el sur de Gran Canaria, que guarda ciertas diferencias con la Dracaena draco. Esta especie, descrita como endémica de Gran Canaria en noviembre de 1999, se halla en los riscos y laderas del suroeste de la isla: ha sido bautizada como Dracaena tamaranae o drago de Gran Canaria. Se caracteriza por tener hojas acanaladas de color glauco. Su aspecto, sin embargo, tiende a ser más robusto, además de que no suele alcanzar grandes alturas, y su crecimiento es menor. Sus inflorescencias recuerdan mucho a las del drago común, aunque de un color anaranjado similar al de sus frutos, y no blanco.

Durante siglos, los viajeros han cortado los troncos de Dracaena Draco para extraer gotas de su savia roja, llamada sangre de dragón. Los antiguos egipcios usaban este producto para embalsamar los cadáveres. En la Edad Media se creía que la resina seca tenía propiedades mágicas: se quemaba para atraer a los amantes y se decía que un trozo de esta resina en la cama curaba la impotencia. Los médicos medievales también usaron la salvia como astringente.

La sangre de dragón se utilizó más tarde como tinte y en el siglo XVIII los fabricantes de violines la usaban para darles un tono rojo oscuro.

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