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Faro de Punta Teno

Faro de Punta Teno o de la Aguja
Coordenadas WGS84(GPS): 28°20′31.45″N 16°55′22.40″O - UTM : X=311483.5115 Y=3136598.8805

En uno de los parajes costeros de más belleza de Tenerife, el faro de Punta Teno lanza sus destellos al mar cada noche desde 1897. Con su viejo edificio rehabilitado, su pequeña cala refugio para barquillas y su modesto embarcadero, es un lugar atractivo que visitar. Pero su actual carretera era un sinuoso y peligroso sendero décadas atrás.

El Faro de Punta de Teno es uno de los siete faros que balizan las costas de la isla de Tenerife. Está construido sobre los acantilados de la punta que lleva su nombre, en el Parque rural de Teno, en un paraje de gran belleza, agreste y de muy difícil acceso que se encuentra al noroeste de la isla, en el término municipal de Buenavista del Norte, a unos 7 kilómetros de su capital. Se trata de una torre cilíndrica que seguía la tipología normalizada que imperaba en el diseño de los faros de la década de los 70 del siglo XX, construida en hormigón armado y pintada a franjas blancas y rojas, situado junto al antiguo faro.
La construcción del primitivo faro de Punta de Teno, proyectado por José Sanz Soler, se aprobó en 1889 pero no darían comienzo hasta el 15 de abril de 1891, extendiéndose las obras hasta el 15 de marzo de 1893. Hubo que esperar cuatro años más para su entrada en funcionamiento, que no tuvo lugar hasta el 7 de octubre de 1897.
Llegar a Punta Teno, es relativamente fácil, pero el camino nos dejará algún que otro sudor en el cuerpo, por esa carretera estrecha que se debe adaptar a la morfología del terreno y con unas curvas y subidas y bajadas que en sí son una aventura. Pero al llegar una inesperada recompensa. Un paisaje agreste, roca volcánica, unos impresionantes precipicios que ya presentiamos en el carretera y una cala con unos varaderos harán una delicia nuestro destino al poder pasear por los alrededores de este idílico lugar que pertenece al municipio de Buenavista del Norte.
Como los faros de la época, constaba de un edificio de una planta en piedra de cantería labrada, con las viviendas de pequeñas dimensiones pero suficientes para alojar a dos torreros con sus respetivas familias, que disponían de comedor, dormitorio, cocina y baño, todo ello organizada alrededor de un patio, además de la oficina, habitaciones para el personal de inspección, almacén y cuarto de acumuladores. La torre, toda ella construida con piedra extraída de una cantera en la cercana isla de La Gomera, al igual que la del resto de la edificación, tenía una altura de 7,62 metros.
Como en muchos faros de las islas afortunadas, no existe uno sino dos. El antiguo y el moderno, generalmente éste último mucho más alto que el antiguo aunque más moderno. El antiguo siempre posee esos cánones románticos de los empedernidos de los faros y por supuesto más bajo que el moderno, éste tiene una altura del nivel del suelo que no llega a los 8 metros. Del año 1.893 data este antiguo faro, que se construyó con piedra traída de la Gomera, isla que por cierto se vé desde este punto justo enfrente.
Sobre la torre se instaló una linterna octogonal cerrada con cristales planos, de la casa BBT, con 1,8 metros de diámetro, rematada con cupulino, rosa de los vientos y veleta. El equipamiento óptico y de iluminación, suministrado por el mismo fabricante, contaba con una distancia focal de 500 mm y estaba montado sobre un plato circular provisto de cuatro rodamientos y una lámpara de petróleo Maris de doble mecha.
El faro era atendido por dos torreros en turnos de cuatro meses y dos de vacaciones. Los torreros José Sánchez Acosta y Antonio Hurtado, destinados a este faro durante muchos años, fueron testigos de como en 1978 se construyó otra torre de hormigón que elevaba la altura de su señal hasta 20 metros del suelo (59,6 del nivel del mar).
Mientras el más moderno con torre cilíndrica con bandas rojas data de 1.978, y eleva la señal luminosa a unos 20 metros del nivel del suelo, que en realidad son 60 sobre el nivel del mar. Sus códigos identificativos son: D-2832 y 12920 con luz blanca de alcance de 18 millas. Hoy día el faro funciona con paneles de energía solar.La Punta de Teno es popular entre los tinerfeños ya que se habla de un cambio de mares en dicha punta que separa el Norte del Oeste de esta preciosa isla atlántica. Y efectivamente así es. Mientras en un lado predomina la calma, en el otro lado las olas siguen rompiendo en la costa provocando un curioso contraste. Actualmente el antiguo faro ha sido entregado al ayuntamiento de la localidad para hacer una escuela taller. No olvidar al ir a este lugar de disfrutar de las salvajes vistas de los precipicios de los Gigantes que se ven desde este lugar.

Historias de dos torreros
 Por Yuri Millares (pellagofio.com)
Agustín Ten Becerro, torrero que se jubiló a principios de 1999 en el faro de La Isleta, recuerda su estancia en Punta Teno. Estuvo de 1958 a 1961, cuando aún no ha había carretera. Hasta el pueblo más cercano, Buenavista del Norte , eran cuatro horas de caminata. “Nosotros íbamos a comprar. Como no había nada en aquel tiempo, pues íbamos a comprar papas cuando había, y huevos: un huevo, una perra. Cada dos semanas, porque no teníamos zapatos. Nos poníamos alpargatas y después al llegar, los zapatos”.

Vivía con su familia y con otro torrero y su familia, en las dos viviendas de que disponía el edificio del faro. “Había un aljibe de agua, que a veces no llovía [y no se llenaba], faltaba el agua y venía de la playa de Alcalá un barquito de don Heliodoro Rodríguez López, de la factoría [de pescado]. Esos barcos iban a La Gomera y venían cargados de atunes y cuando pasaban por el faro, en un muellito pequeño que tenía, [gritaban] ¡fareroo! y nos daban dos o tres atunes”.


Muellito 
Por ese muellito llegaban o salían a veces los propios torreros con sus familias para evitar el tortuoso camino a pie. “En el faro había muelle, pero como la marea estaba mala siempre allí, ¿qué hacíamos?, íbamos caminando a Callao Márquez, un callao en un recodo, la falúa entraba y a los niños los tirábamos para que los cogieran. ‘¡Tíralo!’ [avisaban a bordo], lo tirábamos y lo cogía el marinero; y las maletas igual”.

El mal tiempo los dejó una Navidad sin una gallina que criaban para comérsela. Recuerda Agustín Ten que esa gallina la criaba con Leoncio, el otro torrero, “pero vino un mal tiempo y se la llevó. Tenía su gallinero y todo, con su puerta, pero se metió un temporal y desapareció. Y tampoco apareció el abastecedor, porque no podía venir ni por tierra ni por mar”.



El mismo problema
Antonio Hurtado Herrera llegó justo después que Ten Becerro a este destino, en 1961, y se quedó hasta que se jubiló, dejando el faro automatizado y sin torrero de relevo. “Ya habían suprimido la lámpara Maris que había en un principio, de dos mechas, porque fue inaugurado en marzo de 1897; cuando yo vine estaba la instalación Aga, que era un destellador de llama desnuda con tres boquillas múltiples y una válvula solar que tenía la misión de apagar y encender.

En 1978 se cambió todo y se puso la torre nueva, con una instalación Dalen, con camisa de 25 litros y todo funcionando bajo el acetileno disuelto en acetona y con válvula. La característica son tres destellos blancos cada 20 segundos”. Pero, recuerda, este faro “tenía un problema: no había carretera, era bastante penoso y mi mujer y mis hijos se quedaron a vivir en Buenavista del Norte. Caminando suponía casi unos 20 kilómetros, había que subir a 600 y pico metros y bajar; o bien coger la guagua, irnos al puerto de Santiago y alquilar una barca, porque en el sur el tiempo siempre es magnífico, salvo en contadas ocasiones. Y ya después al ingeniero se le ocurrió, yo creo que más con vista en el turismo que nosotros, abrir una carretera [a mediados de los años 70] y la cosa se simplificó”. 

“Por cierto (añade), que la carretera tiene una anécdota muy buena, y es que estaban trabajando por los dos lados, por la del norte y por la de Teno y se tenían que encontrar y el ingeniero decía ‘a ver si ahora nos hemos equivocado en las medidas y sale uno por arriba y otro por abajo’, como el chiste, por el mismo precio dos carreteras. Y la anécdota es que mi mujer y mi hija fueron las dos primeras mujeres que atravesaron el túnel”. Pero de su llegada a tan apartado lugar tiene buenos recuerdos. “A mí me encantó el faro por la soledad”. Aunque el sendero, reconoce era “una paliza de padre y muy señor mío”. Y aquí tiene otra anécdota: “Había pasado por lo menos un año y medio y me dio por ir un día solo y me dice el auxiliar: ‘No vaya solo que se va a perder’. Pero yo, dándomela de enterado cogí el camino y si no es por unos pastores que están allí todavía estoy dando vueltas a la misma casa. Porque arriba hay mucha niebla, entonces empezaron los perros a ladrar, vino el pastor ‘¿quién es? ¿quién es?’ y por mediación de las voces nos encontramos”.

Escrito en piedra

Un tío con una bombillita
La obra de construcción del faro de Punta de Teno se extendió entre los años 1891 a 1893, y su entrada en funcionamiento no tuvo lugar hasta 1897. Como los faros de la época, constaba de un edificio con las viviendas para dos torreros con sus familias, de pequeñas dimensiones, alrededor de un patio, además de la oficina y el almacén y una torre de 7,62 metros con piedra extraída de una cantera de la cercana isla de La Gomera. El torrero Antonio Hurtado, destinado a este faro muchos años, fue testigo de cómo en 1978 se construyó otra torre de hormigón que elevaba la altura de su señal hasta 20 metros del suelo (59,6 del nivel del mar). 

Una nueva torre que, igual que otras de la década de los 70 del siglo XX, era (y es) “muy fea”. Hurtado la describe como “un bloque de cemento con una máquina que la dirigen desde un cuarto con un ordenador y no tiene vida. Pero ha ganado en tranquilidad, porque tampoco hay derecho en el siglo XXI ya, que un tío con una bombillita tenga que pasar tantas calamidades”. Se refiere al sistema de vigilancia y control por ordenador diseñado, fabricado e instalado a partir de 1999 por los técnicos de señales marítimas de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife.

Agradecimientos: Vicente B. (Faros), Yumi Miralles (Pella Gofio) Red Faros de Canarias, Puertos de Tenerife
 
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