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Entre retamas y tajinastes

Abeja libando una retama - Foto: © José Luis Caballero Guimerá
Un espectáculo de la naturaleza

El mundo vegetal es una de las singularidades a destacar en el Parque Nacional del Teide. La formación vegetal más frecuente en estos parajes es el retamar de cumbre, con la retama del Teide como protagonista. Blanca y rosada, la retama del Teide (Spartocytisus supranubius), esta fabácea es la planta más característica y dominante del parque; sus flores, blancas y rosadas, de olor penetrante y aromático, son visitadas por numerosas abejas, con lo que se obtiene en las zonas colindantes con el parque una miel de excelente calidad.
Tajinaste rojo © J. L. Caballero Guimerá
Al pie de las laderas, encontramos lugares adecuados para el Tajinaste rojo. El rojo chillón de los tajinastes y el amarillo eléctrico de las hierbas pajoneras iluminan el Parque Nacional del Teide en primavera, un verdadero espectáculo natural, más intenso este año después de las nevadas del invierno, que atrae a miles de visitantes y en especial a cientos de aficionados a la fotografía. 
La mayor parte de las flores pertenecen a especies exclusivas de este espacio único en el mundo, entre las que llama la atención el tajinaste (Echium wildpretii), con sus flores rojo-púrpura brotando en gigantescas inflorescencias piramidales que pueden sobrepasar los dos metros de altura, inunda los canchales y derrubios pedregosos donde suele vivir, aportando la sangre de la vida a los impresionantes paisajes volcánicos que lo rodean. Centenares de estos individuos decoran el lienzo del Parque Nacional y resaltan en el arco iris cromático formado por las otras muchas especies presentes, tales como los blancos y rosados de la retama del Teide.


Formaciones vegetales
Retama con hierba pajonera - © José Luis Caballero Guimerá
La formación vegetal más frecuente en estos parajes es el retamar de cumbre, con la retama del Teide como protagonista. La pared o anfiteatro de Las Cañadas es refugio para muchas especies como diferentes Bejeques del género Aeonium, y en algunos escarpes crecen ejemplares aislados de cedro canario (Juniperus cedrus) y de pino canario (Pinus canariensis).
Al pie de las laderas, encontramos lugares adecuados para el Tajinaste rojo, mientras que las poblaciones de Tajinaste azul o picante están muy localizadas y viven preferentemente sobre suelos pumíticos.
La Violeta del Teide (Viola cheirantifolia) es un endemismo exclusivo del Parque, que junto al Tajinaste rojo y a la Retama del Teide forman el trío de especies más llamativas o singulares del Parque Nacional.
En un paraje tan árido como éste existen, sin embargo, algunas fuentes y zonas húmedas, donde se desarrollan especies amantes del agua como la aromática menta (Mentha longifolia) y el cerrillo de agua.
Algunas de estas especies son endemismos exclusivos del Parque Nacional, donde sus poblaciones apenas superan el centenar de ejemplares. Así, varias especies están siendo objeto de ensayos de rescate genético para garantizar su supervivencia, como es el caso de la Jarilla de las Cañadas (Helianthemum juliae), Cardo de Plata (Stemmacantha cynaroides), Edelweiss del Teide (Gnapalium teydeum) y Rosal del Guanche (Bencomia exstipulata); esta última rosácea es endémica de Tenerife y La Palma.

Endemismos canarios
Retama -  Foto: © José Luis Caballero Guimerá
Retama del Teide (Spartocytisus supranubius). Esta fabácea es la planta más característica y dominante del parque; sus flores, blancas y rosadas, de olor penetrante y aromático, son visitadas por numerosas abejas, con lo que se obtiene en las zonas colindantes con el parque una miel de excelente calidad.
Alhelí del Teide ( Erysimum scoparium). De flores blancas y violetas.
Tonática (Nepeta teydea Var. teydea). De flores color morado, fue utilizada como planta medicinal en la medicina popular.
Flor del malpaís (Tolpis webbii). De flor amarilla, crece en malpaíses antiguos.

Endemismos del piso supramediterráneo
Caprichos de la Naturaleza, tajinaste retorcido
Foto: © José Luis Caballero Guimerá
Tajinaste rojo (Echium wildpretii). Borraginácea con una inflorescencia piramidal de flores rojas que puede llegar hasta los 3 metros de altura, y es por ello la más llamativa en la época de floración. Florece a los dos años y es una planta melífera.
Margarita del Teide (Argyranthemum teneriffae). De flores blancas y amarillas. En su distribución altitudinal, alcanza cotas próximas a los 3600 m.s.n.m.
Hierba pajonera (Descurainia bourgaeana). De flores amarillas, sus inflorescencias forman al secarse llamativos matorrales de color pajizo.
Rosalillo de cumbre (Pterocephalus lasiospermus). De flores rosáceas, estuvo amenazada de extinción debido al pastoreo, pero hoy en día es muy abundante.

Endemismos del Parque Nacional
Algunos de los endemismos exclusivos del Parque Nacional del Teide
Violeta del Teide (Viola cheiranthifolia). Planta descrita por Alexander von Humboldt, es la más delicada y frágil especie del parque. Se encuentra en los altos de Guajara y laderas del Teide hasta cerca de su cima, donde tiene el honor de ser la planta que florece a mayor altura en toda España.
Tajinaste azul o picante (Echium auberianium). Menor en altura que el tajinaste rojo, se encuentra sólo en la mitad oriental del parque.
Tonática (nepeta teydea var. albiflora). Es una variedad albina de la tonática.
Edelweiss del Teide (Gnaphalium teydeum). Es uno de los endemismos más raros del Parque, donde vive a unos 3500 m.s.n.m.
Cardo de plata (Stemmacantha cynaroides). Esta especie está todavía amenazada de extinción.
Codeso del Pico(Adenocarpus viscosus var. viscosus). Fabácea de flores amarillas.
Retama con fondo de nubes  - Foto: © José Luis Caballero Guimerá

Fotografía
José Luis Caballero Guimerá
 
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